“Una vez que lo vives, ya no te quieres bajar”, fueron las palabras de Montse Mondragón luego de haber formado parte de la tripulación del globo aerostático de Reyma durante el Festival Internacional del Globo 2025, evento que ha representado para ella “una sensación de felicidad colectiva, porque pasando por una experiencia como esta, inevitablemente te llenas de felicidad”.
Desde hace 4 años Reyma es uno de los protagonistas del FIG, pues mientras su Brigada Juvenil invita a las personas a participar en la campaña Reciclemos Juntos, en su globo aerostáticose viven emociones extraordinarias, como es el caso de Montse, quien ha decidido compartir con nosotros esta experiencia.
LOS PREPARATIVOS
Para empezar, previamente los tripulantes reciben una capacitación por parte del Festival, en la que les hablan sobre medidas de seguridad, recarga de gas, protocolos de emergencia y les enseñan cómo es el armado de un globo, ya que después tendrán que apoyar a su respectivo piloto con esa importante labor. “Te van diciendo cómo se tiene que extender, cómo se tiene que doblar y sobre qué superficie se debe hacer eso”, comenta Montse.

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Un día antes del FIG se hace la entrega de uniformes y conocen a los pilotos durante un desayuno. En este caso el encargado del globo de Reyma es un profesional originario de Texas, Estados Unidos.
Como parte de ese acercamiento, sacan el globo de su empaquetado, lo extienden y le colocan el banner de Reyma. Una vez que la imagen ha quedado bien adherida, lo envuelven de nuevo. Dato curioso: los banners se pegan al globo con velcro.
El día del vuelo hay que estar listos desde las 4:30 am, pero por fortuna, la emoción no da cabida al sueño. Entre 3 o 4 personas bajan la canastilla de una camioneta y la recuestan sobre el suelo para llevar a cabo el inflado del globo. Dicha tarea se logra con apoyo de unos ventiladores que van llenando el interior con aire frío. Cuando empieza a tomar forma, en la parte superior colocan la corona del globo, que también se fija con velcro.

SE PONE ‘PACHONCITO’
Para que nos demos una idea, Montse nos cuenta: “En cuanto al globo, tú creerías que es un material muy grueso, muy pesado, pero al contrario es un material súper liviano, parece esa tela con la que están hechas las sombrillas: es delgada, ligera, como impermeable; así se siente. En realidad es ligeramente más gruesa, pero es más o menos el concepto”.
Ya que el globo se pone “pachoncito”, enderezan la canasta y el piloto le empieza a aplicar calor con el mechero. Esto de por sí ya es muy gratificante, porque significa que lograron armar el globo y eso también es parte de lo que se disfruta con esta experiencia.
En cuanto a los periodos de vuelo, Montse nos cuenta que no son muy extensos, sin embargo es el tiempo suficiente para tomar fotos, videos y compartirlos por WhatsApp con la familia, así como para entregarse por completo al momento.

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El aterrizaje también tiene reservada su dosis de emoción, pues según los conduzca el viento, el piloto será el encargado de ir buscando el lugar y momento adecuado para volver a poner los pies sobre la tierra. Bien puede ser un baldío, ranchería o descampado; la idea es que el globo se pueda extender, para doblarlo y recogerlo en una camioneta que todo el tiempo les irá dando seguimiento desde el suelo.
‘TE IMPULSA Y TE TRANSFORMA’
El Festival del Globo 2025 se lleva a cabo con más de 200 globos y colaboradores de más de 25 países, aunque lo más valioso de vivir esta experiencia a través de Reyma es que “sientes que esto te impulsa y te transforma”, pues con una cultura empresarial tan fuera de serie como esta, ya no hay vuelta atrás en cuanto a compromiso y colaboración, sino que se fortalece la conexión con sus trabajadores, clientes y distribuidores.
Recuerda que Reyma siempre tiene algo nuevo para ti, y como nos dice Montse: “una vez que lo vives, ya no te quieres bajar”.








